Me tumbé una vez mas bajo ese cielo inmenso y azul de aquellas mañanas de primavera... ese día note que el cielo estaba más cerca de mi, como si alguien lo estuviese bajando para poder verlo mejor... respiraba el aire impregnado de olor a hierba mojada y empecé a mirar las nubes. Iban tan lento, como si nunca tuviesen prisa por nada. Me contagiaban una tranquilidad parecida a la que se siente cuando las vacaciones se hacen eternas. Intenté ver en ellas los dibujos que de pequeños veíamos... Pero no lograba encontrar ninguno. Abandoné la idea imposible de volver a cuando era niña por un momento y disfrutar de aquello como si no hubiese nada mas importante. Así que empecé a pensar en la última vez que te vi, en la ultima vez que hablamos, y lo nerviosa que estaba. Pensé en esa sonrisa, en esos ojos... y en lo imposible que me pareciste. Abrí los ojos y sonreí, volví a mirar el cielo y estaba despejado sin ninguna nube. De pronto me di cuenta de que en realidad no necesitaba ver miles de corazones en las nubes para saber lo que significabas para mi, si no que buscaba sentirme como si de verdad estuviera allí, a 1000 metros del suelo y tú lo hiciste posible... no necesitaste darme alas si no acercar el cielo a mi altura. Siento que puedo ser yo misma, contigo puedo hacer cualquier cosa♥ contigo puedo volar.
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