Veintidós como siempre, veintidós como nunca, quien podría convencerme hace medio año que algo así podría ocurrirnos. Que pase el tiempo y que siga pareciéndome que fue ayer cuando volvimos a vernos como lo que somos, ese abrazo siempre en el momento adecuado. Dicen las malas lenguas que lo que no fue un día, no lo será nunca y que las segundas partes no son buenas, yo no se si eso será verdad, pero tampoco veo esto como una segunda parte, ni como parte de la primera; solo sé que un buen día decidimos hacer de lo que estábamos pensando, eso de besarnos, de estas sonrisas, cosquillas, planes acertados y no tan acertados, algo continuo. Después de 4 meses fundiéndonos en cada caricia siento que si te alejas me falta algo, y que con cada beso me completas, en serio. No me canso de imaginarnos. Te preguntas, me preguntas que porque te quiero. Y yo como siempre, no tengo una respuesta sencilla a nada. Me gusta cuando sonríes y me miras. Cuando finges estar triste para que me disculpe contigo. Cuando me besas en la espalda. Cuando me haces cosquillas, y nos peleamos como dos tontos. Cuando me abrazas fuerte y cuando cantas con la radio. Me gusta cuando dices que piensas en mi y cuando me dejas hacer planes de futuro juntos. Cuando te pones celoso. Cuando no eres condescendiente y me demuestras lo sincero que se puede llegar a ser de la manera mas dulce. Cuando eres maduro, muy maduro, y cuando eres como un niño. Cuando juegas conmigo y confías en mi plenamente. Te quiero Iván, y eso es un hecho. Por muchos días que pasen sin vernos eso no cambiará, porque en todas las parejas hay momentos buenos y malos y ni siquiera diría que este va a ser uno de los malos. Cuando menos te lo esperes, me meteré en tu cama y te pondré los pies en la espalda para que me los calientes; cuando menos te lo esperes.
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